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EL SECRETO DE DICIEMBRE
Por: Jesús Omar Almanza Galván |
Cada mes para la mayoría de los mexicanos se pinta de distintas ideas y colores. Enero de rosca y regalos de reyes; Febrero, candelaria, amor, amistad y bandera; Marzo, Juárez y primavera; Abril, Semana Santa y del niño; Mayo, de la madre y de Morelia para nosotros; Junio del Padre; Julio, fin de curso escolares; Agosto, Marías y abuelitos; Septiembre, mes patrio y de Morelos; Octubre, no se olvida y nos recuerda el encuentro de dos mundos en uno mismo; Noviembre de muertos y revolución; y Diciembre además de guadalupanismo, tiene su secreto: religiosidad sobre lo que somos, convivencias, fin de muchas cosas y reinicio de otras.
El último mes del año también es el primero para planear lo que haremos el año siguiente, pero no podemos diseñar que haremos la anualidad venidera, si no evaluamos lo que hicimos en el año que termina, dentro del marco de los años que hemos cumplido y de lo que podemos y queremos lograr a corto, mediano y largo plazo.
Diciembre es el tiempo preciso para hacer cuentas y preguntarnos quiénes se han ido; quiénes han llegado; cuántos nuevos casados y separados; cuántos años de novios, casados, amantes o juntados; por los ingresos y los egresos; y en fin, por todo lo material y espiritual que hemos perdido, tenemos y queremos.
Un día escuché que la vida se mide no por años sino por los amigos que tenemos, por eso en este mes de diciembre aprovecho la oportunidad para compartir esta reflexión. Claro que no me refiero a medir la cantidad de amigos, sino la calidad de ellos; podemos tener dos o tres, pero tal vez tengan el valor de muchos que otros presumen tener.
Esta vida así como es de maravillosa e increíble, también es dolorosa y muy simple, por eso en este mes de diciembre he querido escribir sobre el secreto de diciembre, lleno de nostalgias y sueños, alegrías y tristezas, bienvenidas y despedidas, triunfos y fracasos, avances y retrocesos, promesas y decepciones, ilusiones y esperanzas, pero a pesar de todo, feliz navidad y próspero año nuevo, adiós al pesimismo y siempre viva y presente una actitud optimista pero realista, solidaria, propositiva y activa, por nuestros amigos, nuestros años y nuestra propia vida y de nuestros seres queridos.
Un año más o un año menos, más tristeza o alegría, más amigos o enemigos, más satisfacciones o amarguras, más amor u odio, más recibir de lo que damos, así es diciembre, tiene un gran secreto que hay que descubrir: principio, continuidad o fin de lo que queremos y podemos ganar, perder, disfrutar, sufrir, sentir, resentir, vivir y convivir.
Uno de mis deseos para el próximo año: que la Gaceta Morelia… lo nuestro continúe, y que con ello sigamos leyendo y escribiendo por evolución social, con el orgullo de vivir la ciudad de Morelia, luz del origen y desarrollo histórico y cultural de México.
¡Felices días Navideños y de Nuevo Año a los amigos fraguados con esta gaceta de Morelia! |
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